La pérdida auditiva es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.

Tipos:

  • Pérdida auditiva Parcial: Es cuando la persona tiene capacidad auditiva y necesitan la ayuda de un audífono para tener la capacidad auditiva excelente.
  • Pérdida auditiva Total o Completa: Es cuando la persona no escucha ni siente absolutamente nada.

Para comprobar el grado de sordera de una persona, se le hace una prueba de audiometría, de manera que una persona con pérdida auditiva puede tener problemas en la percepción correcta de la intensidad (decibelios) o de la frecuencia (hertzios) de sonidos relacionados con el lenguaje oral, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído. La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, benigna, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba. Generalmente, cuando un niño cuya pérdida de la capacidad auditiva supere a los 90 dB, se considera entonces que necesita un método educativo específico para personas sordas.

Si la sordera es especialmente aguda, puede afectar considerablemente en la forma en que la persona se relaciona con su entorno humano, al encontrarse con una seria limitación en su capacidad de encontrar una vía de comunicación por el canal auditivo, es decir, con el lenguaje oral. Sin embargo, el modo en que se entienden las consecuencias de esa incapacidad puede variar considerablemente gracias al uso de audífonos.