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¿Por qué nos resulta raro escuchar nuestra propia voz?

Cuando escuchamos nuestra voz grabada por primera vez, en general la encontramos muy extraña e incluso nos resulta difícil reconocerla. Esto se debe al hecho de que no es la voz que estamos acostumbrados a escuchar.

Cuando captamos un sonido exterior, éste se transmite por el aire hasta llegar al oído externo y por conducción  se transmite al oído medio y una vez ahí, el  tímpano transforma el sonido en vibraciones mientras que los tres huesecillos  que componen el oído medio –  martillo, el yunque y el estribo – envían estas vibraciones al oído interno.

En el oído interno, la cóclea transmite las vibraciones al nervio auditivo y este a su vez lo transmite al cerebro en forma de impulsos eléctricos. Así que la razón por la que no nos gusta nuestra voz cuando la escuchamos en una grabación es porque la percibimos como un sonido externo mientras que cuando hablamos y nos escuchamos a nosotros mismos lo hacemos a través de dos canales diferentes: El externo que permite que nos llegue cualquier sonido y otro que no es más que una vibración que producimos en los huesos y tejidos del cráneo al articular las palabras. Este segundo “canal” transmite a una frecuencia menor lo que hace que percibamos nuestra propia voz más grave mientras que la grabación es bastante más aguda.

En otros términos, cuando hablamos, a la conducción externa se añade la conducción ósea por el movimiento de las cuerdas vocales produciendo vibraciones que pasan por el cráneo alcanzando el oído interno. La acústica del cráneo reduce la frecuencia del tono y por eso la voz que escuchamos al oírnos hablar es más baja, agradable y suave.

Otra razón importante a tener en cuenta es que la calidad de la grabación afectará el resultado final que llega a nuestros oídos ya que el sonido variará en función del tipo de micrófono utilizado y de la frecuencia en que se realiza la grabación.  Nuestra voz se forma a partir de una serie de armónicos y si el micrófono no capta a todos lo que sale es un sonido  muy diferente al que estamos acostumbrados.

Por otro lado, la percepción negativa que nos produce nuestra voz grabada no deja de tener un trasfondo psicológico. Un estudio elaborado por A. Sackeim, un psicólogo de Nueva York pone en relieve el hecho de que las personas que tienen baja autoestima suelen demostrar más rechazo que las que gozan de una buena autoestima. La relación entre el oído y la mente es muy estrecha. Por ejemplo, es relativamente frecuente que las personas que sufren pérdida auditiva desarrollen algún tipo de psicosis si no buscan la ayuda adecuada y no corrigen la pérdida auditiva mediante uso de audífonos.

En definitiva, escuchar nuestra voz y los sonidos que nos rodean es vital para alcanzar una buena calidad de vida por eso es importante cuidar nuestra  salud auditiva.